Factores emocionales que pueden influir en la concentración
La falta de enfoque puede coexistir con ansiedad constante, estrés elevado, preocupación excesiva o pensamientos negativos recurrentes. En algunas personas también puede presentarse junto con miedo sin razón aparente o ataques de pánico, afectando la capacidad para concentrarse y mantener la atención en las actividades habituales.
