De la falta de enfoque a las alteraciones del sueño
Es habitual que la tristeza persistente se traduzca en una marcada dificultad para concentrarse, donde la falta de enfoque impide realizar tareas rutinarias. A esto se suman problemas para dormir que, cuando son graves, se manifiestan como problemas de insomnio severo o recurrentes problemas de pesadillas, dejando al individuo en un estado de agotamiento constante. Cuando este sentimiento de vacío se prolonga, el llanto frecuente y el desánimo constante se convierten en compañeros diarios, dificultando el mantenimiento de una vida personal y profesional equilibrada.
