Relación con otros síntomas emocionales
Los pensamientos negativos recurrentes pueden coexistir con miedo sin razón aparente, ataques de pánico, llanto frecuente, desánimo constante, inseguridad personal o dificultades para afrontar problemas familiares. También es posible que se acompañen de dificultad para concentrarse y falta de enfoque, lo que repercute en el desempeño diario.
